Investidura, bloqueo y ley electoral

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Leo en la prensa un artículo en el que se afirma que con otra ley electoral ya no tendríamos bloqueo y se me ocurre la siguiente reflexión: la mayor parte del tiempo pensamos en modificar la ley electoral para solventar una situación puntual olvidándonos de que el efecto real de un cambio de ley electoral tiene un recorrido mucho más a largo plazo.

La ley electoral modifica la forma en la que votamos y cómo se organizan los partidos. Si nos fijamos en el sistema electoral español podemos ver como ha ido evolucionando debido a sus propias reglas. A nadie le gusta sentir que su voto no sirve para nada y a ningún partido le gusta perder votos por cómo es el sistema, y esto ha hecho evolucionar la forma en que se vota. Voto útil y coaliciones electorales han sido una constante en las discusión pre y post electorales. Salvo el caso de PACMA, un partido que no obtiene representación suele perder votos en las siguientes elecciones entrando en una espiral de la que es difícil salir.

Uno de los aspectos más comentados de nuestro sistema electoral es que al dividir los diputados entre muchas circunscripciones (algunas de ellas muy pequeñas), los partidos a nivel nacional que no sean muy grandes tienen difícil entrar en el congreso. Muchos votos se van a los llamados restos de cada circunscripción, es decir, votos que al no obtener representación en la provincia, no se ven directamente representados en el parlamento. Esta circunstancia ha favorecido tradicionalmente a los partidos mayoritarios (PP y PSOE), haciendo que aglutinen el famoso “voto útil” y a los partidos con carácter regional (que concentran todos sus votantes en unas pocas provincias y no sufren tanto el efecto de la ley electoral).

Por ejemplo, un partido que tuviera un 5% de apoyo repartido de forma homogénea a nivel nacional solamente podría conseguir diputados en provincias que repartan al menos 20 escaños (Madrid y Barcelona), que otorgarían como mucho 4 escaños a esa formación, cuando el 5% de los escaños del parlamento son unos 17.

Este comportamiento de nuestro sistema electoral ha hecho evolucionar la forma en la que votamos y en la que los partidos se presentan a las elecciones. Desde las elecciones a Cortes Constituyentes del 77 hasta las elecciones del año 96, el porcentaje de votos que se desechan por la ley electoral ha ido descendido hasta ser diez puntos menor que el inicial (del 17 al 7%). Durante 20 años la organización de los partidos y de los votos evolucionó haciendo que se desecharan cada vez menos votos.

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Tras estar estable en este valor durante más de una década, la caída del PSOE tras la crisis y la ruptura del bipartidismo fragmentaron de nuevo el voto haciendo que los restos aumentaran. Pero la tendencia a reducir los restos continúa siendo varias las causas: la alianza de Unidos Podemos, aumento del porcentaje de votos a PP y PSOE, etc. Al final, las estrategias de votantes y partidos tienden a intentar maximizar la utilidad de los apoyos.

Me temo que no existen recetas mágicas. Todo sistema electoral tiene ventajas e inconvenientes y como se dice en el artículo que enlazo al principio, hay que buscar el equilibrio entre gobernabilidad y representatividad. Pero los cambios no se deben hacer, en mi opinión, por un problema puntual, pues en el largo plazo acabarán saliendo otros y no se debe estar cambiando las reglas de juego cada dos por tres. No basta con pensar cómo podríamos haber evitado el bloqueo actual con otro sistema, hay que ver el funcionamiento completo y si es justo y acertado para nuestro caso.

Nuestro sistema electoral tiene carencias que pueden y deben ser tratadas, pero para cambiarlo se debe reflexionar sobre cómo queremos que funcione nuestro sistema y ver cuáles pueden ayudarnos a llegar hasta allí. Los cambios harán cambiar también nuestra forma de votar y la forma de organizarse los partidos. Al final conviviremos con él muchos años (o al menos eso deberíamos, para ver realmente su efecto), así que será necesario un gran acuerdo y mucha reflexión, ironías de la vida, justo lo que también podría desbloquear la situación actual.

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